Mostrando las entradas con la etiqueta Byung-Chul Han. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Byung-Chul Han. Mostrar todas las entradas

miércoles, mayo 19, 2021

Breve Ensayo sobre el Tiempo en respuesta a Byung-Chul Han



Han dice: “La aceleración actual disminuye la capacidad de permanecer: necesitamos un tiempo propio que el sistema productivo no nos deja; requerimos de un tiempo de fiesta, que significa estar parados, sin nada productivo que hacer, pero que no debe confundirse con un tiempo de recuperación para seguir trabajando; el tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros.”

 

EXACTO.  Los antiguos griegos tenían muy claro esto, tenían el tiempo para el ocio, dónde podían filosofar a gusto y el tiempo para los negocios, dónde iban en contra del ocio y se dedicaban al comercio, a producir, a trabajar en definitiva.

Hoy la OMS dice que trabajar 55 horas a la semana reduce la esperanza de vida.

En la carrera por el desarrollo de la IA y alcanzar pronto la “singularidad”, en China se trabaja 996, pero las empresas más top lo hacen 997, es decir trabaja de 9:00 AM a 9:00 PM por 6 ó 7 días a la semana.

Volvamos a lo básico, el día tiene 24 horas.  Lo ideal, para una vida equilibrada es dedicar 8 horas para dormir, 8 horas para estudiar o trabajar y 8 horas para el “ocio” de los antiguos griegos donde podemos filosofar, ver películas, bailar, hacer ejercicios, meditar, tomar con los amigos y amigas, etc., cualquier cosa que sea un tiempo de calidad para nosotros. Han tiene toda la razón.

Hoy en pandemia todo el mundo se volvió loco y estamos por un modelo como el de los chinos y la singularidad. Esto es enajenante en cualquier disciplina o trabajo, es INHUMANO, es para esclavos, es para robots.

El virus está matando gente, pero el hombre que es el lobo del hombre, está fracturando la psiquis de los trabajadores y da lo mismo la vacuna o no vacuna, porque el precio es demasiado alto como para permitirlo.

Debemos volver a 8 horas para dormir, 8 horas para estudiar o trabajar y 8 para el ocio griego, pues está en juego el alma del mundo, nuestro nivel de cordura al estilo Lovecraft.

 

Sibarel

miércoles, mayo 12, 2021

Ensayo sobre la Igualdad en respuesta a Byung-Chul Han

Han dice: “Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual; el capital necesita que todos seamos iguales, incluso los turistas; el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas”.

Al respecto propone: “Regresar al animal original, que no consume ni comunica desaforadamente; no tengo soluciones concretas, pero puede que al final el sistema implosione por sí mismo... En cualquier caso, vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original”.

Nuevamente tenemos dos ideas interesantes para analizar y reflexionar.

Primero, volvemos al problema que representa el modelo del neoliberalismo y en este caso una intencionalidad productivo/comercial por la ”igualdad” como consumidores, dónde las únicas diferencias aceptables son aquellas comercializables, pues al fin y al cabo las ganancias están en la producción en masa, de otra forma sería mucho “trabajo”. Pero como dije, creo que sería un despropósito que todos fuéramos tan endiabladamente diferentes, tan ultra auténticos, que en todos los aspectos de la vida fuéramos únicos. Eso tal vez se pueda en el Nirvana, pero aquí me suena a locura. Por tanto como todas las cosas, el neoliberalismo tienes cosas malas, pero también las tiene buenas.

Básicamente cuando digo que estoy contra el neoliberalismo es como cuando reconozco que la democracia es una pésima forma de gobierno, pero todas las demás son peores. Es “malo” el neoliberalismo, requiere varios actos heroicos para humanizarlo, pero de momento no algo que tenga puras estrellitas por lo cuál lo podamos llegar y reemplazar. Algunos países tienen experiencias exitosas en algunas áreas, pero ninguno a mi juicio ha mostrado un modelo al cual realmente pueda “admirar” y decir que esa es la solución.

En el segundo párrafo por sobre el tapete un asunto que realmente es clave: “la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente” vs lo que el llama el animal original. Vamos por partes aquí. Es cierto, la Universidad ya no tiene alumnos, tiene clientes, pero eso también pasa en los colegios y es sencillamente terrible. ¡Crea trabajadores! Esto es aún peor, de verdad. Pero cuál sería la opción. Nuevamente, no es que esté radicalmente mal y debamos producir un giro en 180°, no, simplemente debemos hacer algunos cambios “humanizadores” que tengan sentido para eso que Han llama el “animal original”.

¿Cómo puede contribuir la Universidad al desarrollo espiritual? En mi caso la Universidad de Chile tenía clase opcionales para completar determinada cantidad de unidades docentes adicionales, y recuerdo bien que tome dos cursos de historia del arte y al menos un curso de poesía. Pienso que así como eso se pueden considerar más opciones. ¿Por qué no generar una gran bolsa de unidades docentes “espirituales” que pudieran ser intercambiables entre las universidades? Por ejemplo, si estudio en la Chile, ¿por qué no puedo tomar un curso de “Tai Chi” que den en la Católica? Primero, superando el hecho que probablemente un curso así no existe, nuevamente el problema es el modelo, pero estos casos son posibles de intervenir, de ir contra la corriente y hacer que funcionen por un bien mayor.

Las universidades e institutos superiores podrían intercambiar unidades docentes opcionales, es más, así como hoy por hoy venden miles de cursos light que no alcanzan a ser ni diplomados, que duran 3 meses y venden a cualquiera que quiera ser su cliente, así mismo podrían compartir esos cursos “espirituales” con otros que no son estudiantes pero que les gustaría cursar un semestre para cultivarse, más aún en esta era telemática.

Así que mientras Han ve el vaso medio vacío, yo lo veo medio lleno, ok, lo mío es por el límite superior del medio, pero es positivo, ¿no?

 

Sibarel

Otro ensayo sobre el Narcisismo en respuesta a Byung-Chul Han

Han dice:

·         “Ser observado hoy es un aspecto central de ser en el mundo”. El problema reside en que “el narcisista es ciego a la hora de ver al otro” y sin ese otro “uno no puede producir por sí mismo el sentimiento de autoestima”.

·         El arte: “Ha degenerado en narcisismo, está al servicio del consumo, se pagan injustificadas burradas por él, es ya víctima del sistema; si fuera ajeno al mismo, sería una narrativa nueva, pero no lo es”.

 

Aquí hay dos ideas interesantes, que no comparto o no del todo.

La primera en cuanto a esa necesidad de ser observado, creo que es muy real, en lo personal manejo varias cuentas unas cerradas y otras públicas, pero en las que son restringidas he dado acceso a algunas de las personas que me son más cercanas y apreciadas. Pero mis cuentas privadas esencialmente son para mis recuerdos. Las cuentas públicas son otra cosa, efectivamente hay un deseo de compartir, pero más bien es por la diversión que de ello puede surgir que por un narcisismo en sí, aunque creo que por lógica todo es puro narcisismo.

En las redes sociales vemos constantemente a hombres y mujeres exhibiéndose de un modo compulsivo y obsesivo (yoga, mindfullnes, deportes, cuentas premium a las que les daría otro nombre, etc…), que es lo que en definitiva estimo es el auténtico narcisismo, aunque esta seudo definición nada tenga que ver con el concepto real.

Comparto aquello de que el narcisista es ciego a la hora del ver al “otro”, y con ello la otredad está muerta.

En lo que no estoy de acuerdo es que dependamos de los otros para producir nuestro sentimiento de autoestima. Vamos, creo que es real lo que dice Han, sin duda, pero no por eso lo comparto. Mi punto es que no debiera ser así. La autoestima no debe depender de los otros, no necesito que me den likes para quererme y la realidad parece mostrar una fuerte dependencia a los likes y eso está mal. Cambiarlo depende sólo de nosotros, nuestra autoestima es nuestra y de nadie más.

La segunda idea en torno al arte también la comparto en términos muy generales, pero creo que hay mucho arte que para darle un nombre lo llamaré independiente, porque es independiente del sistema, no le interesa venderse, no le interesa ser consumido en masa y no le importan los likes. En mi caso, escribo para mí, otra forma de narcisismo, pero si no les gusta a los demás me da lo mismo, es a mí al que le gusta expresar ideas y punto. Entonces, estoy de acuerdo en el que arte ha degenerado en narcisismo, pero necesariamente está al servicio del consumo, estoy muy seguro de ello, pues conozco a muchos artistas independientes que están en la línea indicada.

Hoy todos son escritores, todos son productores de vídeos, todos producen algún arte plástico, todos hacen yoga de estudio, todos hacen de todo… Si son felices qué más dá, si lo convierten en su trabajo o fuente de ingresos, qué más da. Pero yo, el “yo” de ustedes, no puede depender de los likes o no likes de los otros y sí debemos poder apreciar la otredad, pues el conocimiento de sí mismo no depende exclusivamente de nuestro trabajo personal o interior, la interacción, la retroalimentación con los otros es muy significativa.  Dudo que un ermitaño sabio sea tan sabio al final.

Sibarel


martes, mayo 11, 2021

Ensayo sobre el Jardín en respuesta a Byung-Chul Han

 

Han dice: “Yo soy diferente; estoy envuelto de aparatos analógicos: tuve dos pianos de 400 kilos y durante tres años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad: colores, olores, sensaciones... Me ha permitido percatarme de la alteridad de la tierra: la tierra tenía peso, todo lo hacía con las manos; lo digital no pesa, no huele, no opone resistencia, pasas un dedo y ya está... Es la abolición de la realidad…”

Imposible estar más de acuerdo con él.  Yo siempre disfruté de mis paseos por la playa, cualquiera de las de Chile.  O mis caminatas por el Parque O’Higgins.  En todos esos lugares me reconectaba conmigo mismo a la vez que con la Tierra. ¿Somos uno no?

En internet puedo ser mil caras del Sibarel, pero aquí y ahora, unplug, soy materia y espíritu, soy energía al estilo del Kybalión, Einstein o Tesla en una bella ensalada cuántica. Y aunque todo no sea más que una ilusión de mis sentidos y la alucinación que provocan en mi cerebro, esa tangibilidad, esa experiencia física es el camino hacia el Todo, lo Absoluto.

Claro que construí mi jardín como Han, bueno no como él, tengo un inmenso jardín y allí monté mi espacio personal para disfrutarlo, para hacer mis ejercicios, para tomar mi café y mirar las nubes pasar. Para ser y estar, en lo real y no la ortogonal dimensión de lo virtual.

 

Sibarel

lunes, mayo 10, 2021

Breve ensayo sobre la Comunicación en respuesta a Byung-Chul Han

Han dice: “Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información: las relaciones se reemplazan por las conexiones, y así solo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es solo vista, hemos perdido todos los sentidos; estamos en una fase debilitada de la comunicación, como nunca: la comunicación global y de los likes solo consiente a los que son más iguales a uno; ¡lo igual no duele!”

Me parece que se apunta una gran nota aquí. Hablamos de sesgo de confirmación que castra profundamente el ejercicio de la tolerancia vivificante y multicultural, en definitiva, de un vacío social y emocional.

Si la causa es la tecnología, la responsabilidad sigue siendo nuestra. Aquí aplica perfectamente esa historia de la rana en una olla con agua fría, a la que se le sube la temperatura lentamente hasta que la rana se cocina por completo, porque si se la hubiera puesto de buenas a primeras en el agua hirviendo no habría duda en saltar y huir rápidamente.

La tecnología frío nuestros cerebros, somos zombis tecnológicos que sólo consumimos bits en vez de respirar profundo y deleitarnos con un bello paisaje, porque todo se trata de producir o de tener más seguidores o tener más likes, ¿qué importa la vida real? ¿qué importan las relaciones reales esas que se basan en abrazos? La presencia humana es prescindible si está presente en forma telemática, si hace teletrabajo, etc. Pero eso es una gran mentira, pues si la presencia humana, si la forma humana no existe, entonces todo lo demás tampoco.

Hace tiempo planteé que a las cuatro dimensiones espaciotemporales les habíamos sumado una quinta dimensión virtual o digital, que es ortogonal a las anteriores y que expandió nuestro universo del mismo modo que los números imaginarios expandieron a los números reales para generar los números complejos, y este divertimento de las matemáticas resultó ser muy útil para modelar los fenómenos electromagnéticos y poco más, pues es INUTIL para todo lo demás.

Pues bien, eso tenemos aquí y ahora, una dimensión extra, que es muy útil para algunas cosas, pero que es inútil para lo demás, y el problema aquí es esa ceguera tecnócrata que pretende finalmente digitalizar al hombre mismo para que todo converja en esta nueva dimensión, en vez de ser un simple complemento utilitario para un reducido fin específico.

¿Y dónde está el problema? Evidentemente no en la tecnología, el problema está en nosotros, el problema está en lo humano y nuestra lenta capacidad de evolución y adaptación frente a alienante ritmo de las TICs. Y para los tecnócratas eso tampoco es un problema porque pronto nos harán un upgrade, porque el transhumanismo ya viene, porque todos seremos Borgs.

Siendo un ingeniero civil electricista, amante de la tecnología, veo un escenario deshumanizado que no me gusta para nada, creo necesario escuchar, leer a Han y otros filósofos contemporáneos que ven el precipicio al que nos dirigimos, porque ya vemos las profundas secuelas en los más jóvenes y esta pandemia lo está empeorando todo al favorecer aún más esta tecnología alienante.

La solución es volver a lo humano, al ritmo humano, al contacto humano o dejaremos de ser humanos. Y como ya dije antes, a los empresarios les sirven muchos más los esclavos, los robots, que los bellos seres humanos. Pero la pregunta es ¿qué nos sirve a nosotros?

 

Sibarel

miércoles, mayo 05, 2021

Otro breve ensayo sobre el “Dataísmo” en respuesta a Byung-Chul Han

 Han dice: “Los macrodatos hacen superfluo el pensamiento porque si todo es numerable, todo es igual... No podemos negarnos a facilitarlos... Hay que ajustar el sistema: el ebook está hecho para que yo lea, no para que me lea a mí a través de algoritmos...”.

Es curioso, todo es curioso, la información que es la interpretación o análisis concreto de los datos era limitada en el pasado, pues los datos siempre han existido y existirán incluso en las fauces de un agujero negro. Pero hoy nuestra capacidad, o más bien la suya, la de las empresas, las del gobierno, etc., ha crecido y seguirá creciendo de manera exponencial y con ello el “control del sistema”. Es que es obvio, ¿para qué queremos los datos, qué haremos con esa información? Es como un sistema realimentado de control PID, con eso podemos controlar un proceso y hacer que trabaje para nosotros, sólo que ahora son humanos.

La individualidad parece que se pierde y ahora somos un ente social controlable, lo que por supuesto redunda en el control de los individuos, qué ver, qué comer, qué vestir, qué hacer, y de esta forma descubrimos nuevamente la verdad que el libre albedrío siempre ha sido una ilusión, sólo que ahora hemos cambiado a Dios, a la Naturaleza, al Destino, por el propio hombre, pero un hombre poderoso, un empresario, un político, etc.

Han habla de recuperar la dignidad humana, y está claro, eso es lo que debemos hacer. Nuevamente, por este motivo soy un anticoach, porque eso es repetir infinitamente una receta, será buena, pero es una misma receta para todos. Mi propuesta siempre ha sido formar Maestros, ser Señores de sí mismo, autárquicos, que creen su propio camino, entendiendo que se requiere de un trabajo colectivo a la vez que personal y único. No más clones de Star Wars, eso no les funcionó hace mucho, mucho tiempo.

Sibarel

lunes, mayo 03, 2021

Breve ensayo sobre la “Autoexplotación” en respuesta a Byung-Chul Han

Según Han se ha pasado “del deber de hacer” una cosa al “poder hacerla”. “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa, es culpa suya. “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado”.

La peor consecuencia es que “ya no hay contra quien dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”. Es “la alienación de uno mismo”, que en lo físico se traduce en anorexias o en sobreingestas de comida o de productos de consumo u ocio.

 

Bueno, todo esto es lo que dice Han, y ciertamente que le encuentro razón. El trabajo actual está lleno de sofistas que han ayudado a sembrar estas ideas perversas en las personas, como frases hechas como “los compromisos están para cumplirlos o qué”, etc. Las personas caen en esta falacia, en esta trampa deshumanizadora y asumen toda la responsabilidad de algo que por lo demás debiera ser compartido y sensible a las realidades y condiciones presentes de cada uno.

Lo ejemplificaré con un caso que conozco bien. Cuando se creó PMI, seguramente se consideró que ello sería una gran contribución para la humanidad, reunir en una metodología al alcance de todos las mejores prácticas para el éxito de los proyectos, así nunca más se atrasaría un proyecto, nunca más se pagarían sobre costos, nunca más se recibiría algo de una calidad inferior. Pero la trampa está en que toda la responsabilidad cae en el Jefe de Proyecto, lo que claramente no es cierto. Y tampoco es cierto si la responsabilidad se prorratea hacia los cargos medios, etc., etc.

Cobran sentido así las frases de Han:

·         “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede.”

·         “Si no se triunfa, es culpa suya.”

·         “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando.”

·         “Es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado.”

 

Recuerdo que me sorprendió mucho en la Universidad, cuando luego de estudiar Gestión y Evaluación de Proyectos, vimos aquello de la evaluación social de proyectos. Esto fue como agregar otra dimensión al problema, tuvo en mí el impacto de los números complejos cuando descubrí lo útiles que eran para el modelamiento de los fenómenos eléctricos, una realidad que sería indescriptible de otra forma.

Así que fue todo un iluminismo el poder incorporar una dimensión social a la evaluación económica y des humanizada de un proyecto. Y pienso que esto es lo que falta considerar aquí. Replanteemos las frases de Han ahora con una dimensión social/humana:

·         “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede.” La angustia debe tener una valoración negativa, por tanto se debe disminuir o eliminar. Esto va a afectar negativamente el trabajo, es mentira que sirva de estímulo para hacer el trabajo, lo terminará por estropear, hay miles de formas para que eso pase.  Por tanto, no se debe dar lugar a esto. Las empresas preguntan de la forma más natural si “usted puede trabajar bajo presión”, cuando la empresa debiera asegurarle que no va a trabajar bajo presión (si tomara en cuenta la dimensión social/humana).

·         “Si no se triunfa, es culpa suya.” Es cierto que el éxito depende del trabajo y esfuerzo personal, de otra forma sería un simple premio por casualidad o no merecido. Pero lo opuesto no es cierto. Si no triunfo, puede ser mi culpa como así también la culpa de muchos otros, por tanto, nadie debe asumir a priori su culpa. Pero esta es la mirada social/humana, que como hemos dicho es lo que falta.

·         “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando.” El primer deber del hombre es para consigo mismo, no con otros ni con una empresa. No sólo se trata de ser un buen profesional, esa sólo es una dimensión del ser humano, se trata de ser buen estudiante, buen amigo, buen esposo, buen padre, etc…, todas las dimensiones que contribuyan a ser felices (no tiene sentido vivir para ser infeliz a propósito). Por la tanto explotarse en pro de una única dimensión, en vez de desarrollarse de la forma más armónica posible en todas las dimensiones que le son propias y de interés, es simplemente aberrante y nadie debe caer en esta mentira.

·         “Es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado.” Claro que sí. Han tiene toda la razón.

 

Todo el problema aquí es el modelo neoliberal, y entendiendo esto y el hecho que no lo podemos cambiar en forma individual, debemos ser conscientes y no permitir que este modelo se meta en nuestras cabezas, defendiendo así nuestra conciencia, lo justo, lo bueno, lo verdadero. Tal vez sea necesario buscar otro trabajo, pero cualquiera sea la decisión debe estar respaldada por una reflexión sería sobre quién soy y quién quiero ser, donde el trabajo es sólo una dimensión más y no puede ser lo que me determine.

El desarrollo personal a través del trabajo no sólo es posible y recomendable, pero lo es en la medida que ese trabajo considere la dimensión social/humana, de otra forma es como el cigarrillo, perjudicial para la salud.

 

Sibarel


jueves, abril 29, 2021

Ensayo sobre la “Autenticidad” en respuesta a Byung-Chul Han

 

Según Han hoy es imposible ser auténtico porque “en esa voluntad de ser distinto prosigue lo igual” y de esta forma “el sistema” solo permite que se den “diferencias comercializables”.

¿Cómo ser auténtico? ¿Tiene sentido esta pregunta? Pienso que hay dos niveles ontológicos para esta pregunta. Lo primero es que cada persona es única, por tanto su autenticidad viene dada de “fábrica”. Luego viene el segundo nivel, que se da por la educación y la cultura dónde cada uno se desarrolla y desenvuelve, y es aquí dónde lo auténtico peligra, es aquí que cada uno de nosotros es reconfigurado y homologado a otros.

No creo que la generalidad de las personas tenga esa voluntad de ser distinto a los demás, porque no creo que estén en ese nivel de consciencia, simplemente siguen una cierta inercia social con el grupo con el cuál comparten experiencias de vida, como el estudio, el trabajo, la diversión, el deporte, etc. 

Si yo tomo la decisión de ser vegetariano para ser diferente a los demás carnívoros, resulta que me voy a asimilar a otros que son vegetarianos y compartiré con ellos ciertos hábitos y gustos, por tanto al tiempo que me diferencio de unos me asemejo a otros, ¿dónde queda mi autenticidad? ¿Pareciera ser esa la crítica de Han? Al final la maquinaria de la restauración me va a pillar igual, sino a través de las carnes, lo hará a través de las verduras, al mercado le da igual qué opción tome, porque igual sabrá venderme algo, e incluso es mejor porque habrá mayor diversificación para los consumidores que es lo que somos al final y dónde todo sigue igual.

¿De verdad queremos ser tan auténticos y ser libres del mercado? Me parece un despropósito, sería como ir a vivir a una montaña y rehacer a mi pinta todo lo que requiero para vivir, ¿eso tiene sentido para todos, tiene sentido para la “sociedad”?

Por el contrario, pienso que todos somos diferentes, no existe la igualdad, pero lo que la sociedad requiere es que tengamos la misma igualdad de oportunidades, los mismos derechos y ser tratados como iguales no siéndolo.

No existe otro igual a mí, puede ser que muchos se parezcan, pero yo soy único, de la misma forma que cada uno lo es, ya somos bastante auténticos como para pretender ser algo más extravagante y fuera de sociedad y el mercado. Si alguien lo quiere hacer así, bueno, está muy bien, será su opción personal, pero no hay ahí ningún objetivo que en particular se deba trazar la sociedad como un todo. Una sociedad conformada por puros seres excepcionales y únicos, ¿es una sociedad? Dependerá de su capacidad de interacción y colaboración mutua, porque si sus excentricidades son feroces entonces no existirá diálogo alguno.

Lo más probable es que yo no entienda debidamente el trasfondo de la “autenticidad” que menciona Han, tendré que investigarlo y leerlo en más profundidad.