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domingo, mayo 31, 2020

Unicornios o Dragones


 La siguiente leyenda, inventada por mí obviamente, es la historia un Faraón del antiguo Egipto, que un buen lunes por la mañana se levantó con la idea de construir una pirámide porque, en el sueño que tuvo durante toda la noche, vio que aquello le daría gran fama por los siglos de los siglos.
Así que, después de un opíparo desayuno, mandó a llamar al jefe de los esclavos y le pidió el trabajo para el próximo fin de semana.
El jefe de los esclavos dudó y le recomendó hablar con el arquitecto que sabía de estas cosas, y así lo hizo, mandó a llamar al gran arquitecto constructor de pirámides. Cuando por fin le explicó su sueño, el arquitecto le dijo que era imposible en el plazo de una semana, por lo que el Faraón lo mandó a decapitar. Luego de ello miró insistentemente al jefe de los esclavos, quién le aseguró que ya los tenía trabajando.
Al termino de la semana, había una “pirámide” mediana, el Faraón se alegró, pero su decepción fue aún mayor cuando quiso ingresar a ella. De hecho, todos se sorprendieron y el más sorprendido fue él, cuando descubrió que no era más que un montón de piedras apiladas. Por lo que los mandó a decapitar a todos.
Esto refuerza algo que seguramente ya saben, no hay nada peor para un proyecto que la gente “Yes-Man”, porque probablemente harán fracasar las ideas y causar la cólera del jefe o gerente.  Lo malo es que muchos gerentes son los que paren a los yes-man.
Otro de los grandes vicios generados por estas malas prácticas de gestión son los “Münchhausen-Man” (vale, sí, esto también lo inventé, pero existen), que pueden ser ingenieros u otros profesionales que padecen del síndrome del mentado barón, y que son capaces de prever los problemas que generarán los yes-man, guardando absoluto silencio, pero no pierden el tiempo, claro que no, ellos planifican soluciones, planes A, B, C, etc.  Así que al final, cuando las cosas terminan mal, aparecen desde una esquina proponiendo soluciones salvavidas que dejan super contentos a los gerentes y muy mal parados a los demás.
Como vemos, hay a lo menos dos malas prácticas derivadas de los gerentes que no aceptan un primer “no técnico” por respuesta y que quieren que las cosas se hagan sí o sí a su modo.
Y finalmente, hay un tercer tipo de personaje existencialista del cual se debe tener mucho cuidado a la hora de abordar un proyecto, aquellos que “son pero no son”. Por ejemplo, la digitalización en Chile empezó hace décadas, digamos que al menos a finales del siglo XX, claro que nadie le llamaba así entonces. Pero este impulso inicial de llevar computadores a las oficinas, cobro más fuerza como “digitalización” cuando entraron los “servidores” y se crearon departamentos de informática, y aún sin hablar de digitalización. Hoy en cambio ya es un proceso más formal en muchas empresas.  El problema es que, si bien en general nuestros profesionales tienen un muy buen nivel, no todos están bien capacitados. En el mundo del Data Science, Big Data, Minería de Datos, Inteligencia Artificial, Machine Learning, Neural Networks y Deep Learning, ¿cuántos doctores (PhD) en estos temas tenemos vs cuanto encargados de informática que dicen que “para que nos vamos a complicar haciendo o instalando un sistema nuevo”? La peor combinación es un gerente ambicioso de proyectos que considera el aspecto informático como el menos importante, porque si hace pareja con el segundo tipo de encargado, sólo harán proyectos de mediados del siglo XX y jamás proyectos del siglo XXI, porque los constructores de pirámides no necesitaron computadores, ¿cierto? Imagínense lo que hubieran hecho esos grandes arquitectos si hubiesen tenido nuestra tecnología actual.
Bueno, esto nos trae al título de la canción “Unicornios o Dragones”, vamos ninguno existe, o ninguno existe hoy. Son fruto de la fantasía e imaginación, son “proyectos” que si se logran hacer realidad, al menos en el caso de los unicornios, podrían hacer millonarios a todos los que sean tocados por el haz de luz arcoíris que sale del cuerno del unicornio, blah, blah, blah.
¿Cuántos gerentes sueñan con sus unicornios en sus afiebradas noches de primaveras que no volverán? Como sea, yo no me animo a trabajar en proyectos unicornios que probablemente nunca vean la luz del día. Prefiero, si he de trabajar por una fantasía, si he de dedicarme a un sueño, trabajar por un dragón.
Un dragón, como todos saben, nace de un huevo, por lo tanto, requiere de un buen período de incubación. Luego, cuando nace, requiere de educación y disciplina. Y finalmente resulta ser una creatura magnífica, tan mágica como un unicornio, que si bien es cierto representa un símbolo fálico importante para Freud, es menos imponente que la sombra de un dragón que vuela sobre nuestras cabezas anunciando que si quiere nos borrará en un instante de la faz de la Tierra, todo depende de si le entran ganas o no de escupir fuego.
Así que, no estoy para trabajar en proyectos unicornios, lo mío no es ser millonario, pero los dragones son otra cosa, son proyectos para ingenieros vikingos, para gerentes dispuestos a extraer energía solar directamente del Sol y cambiar las reglas del juego sobre la faz de la Tierra (ya lo había dicho, pero ahora se explica por qué).

jueves, marzo 14, 2019

Por qué fracasa la implementación de la metodología de PMI en Chile

Para ser sincero, asumo que deben existir muchos casos de éxito de la metodología PMI para la gestión de proyectos en Chile, pero en los casos que fracasa me parece que se trata de un problema de idiosincrasia.

En algunos sectores, los responsables de la adjudicación de un proyecto y luego sus gestores directos como los Gerentes de Proyecto, son los responsables directos de vulnerar los principios básicos de esta metodología al exigir a priori o ex post el rebajar los plazos, rebajar los costos o simplemente alterar en forma continua los cronogramas con la excusa torpe de adelantar tareas para asegurar el cumplimiento de los compromisos, la palabra dada y un montón de eufemismos para manipular la verdad y la solución a su propia medida, con la ceguera absoluta que al hacerlo sólo garantizan el fracaso.

Ya no estamos frente al caso, muy creativo, del gerente de proyecto del lado del cliente que quiere poner 9 mujeres en paralelo para tener la guagua en 1 mes, lo normal en las ambiciones chilensis, sino que además tienen la osadía de proponer sacarle a la guagua alguno de sus órganos no vitales, para que nazca incluso en menos tiempo, pero que más adelante se pueda operar de algún modo para completarla.

Si se dan cuenta esto es aberrante, si fuera el caso de una guagua real, pero es pan de todos los días en algunos sectores, y el proveedor es responsable por aceptar o ceder ante esas presiones no éticas.
Esta es una práctica, una realidad en Chile, que hace fracasar cualquier gestión del tipo PMI.

¿Cómo o por qué pasa esto? En mi opinión, se debe a que los gestores responsables de las decisiones técnicas no tienen la formación adecuada, no tienen las competencias y/o simplemente no les interesa o tienen planes opuestos, y al final sólo buscan reducir plazos y costos, que si el proveedor pisa el palito y acepta entonces asume toda la responsabilidad, pero esta forma de proceder es la irresponsable desde el primer momento y garantiza el fracaso de PMI en Chile.

La respuesta desde la metodología sería realizar controles de cambios una vez aceptado el proyecto, pero resulta que el bombardeo continuo de reuniones no planificadas, de creación de fuerzas de tareas no contempladas, genera ambientes de trabajo muy hostiles, y sí, se debería aplicar la metodología de Controles de Cambios, pero esa misma metodología está pensada para tratar temas excepcionales, y no temas semanales o casi diarios.

PMI sirve, pero en culturas que lo entienden y respetan. Y si el problema es de idiosincrasia, entonces a decir verdad ninguna metodología puede ser 100% exitosa, pero PMI con lo robusta que es puede terminar siendo una de las más vulnerables al final para proyectos de largo aliento que sufren los problemas aquí indicados.